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miércoles, 23 de junio de 2010

El Príncipe Guerrero en la Noche de San Juan





Es la noche más larga del año y él - perfecto y frágil- le hace preguntas al viento milenario. Quiere entender su destino, sus formas, su Karma y lo que hay en su alma. Hace un tiempo que este joven guerrero se está reinventando, de alguna forma muta para transformarse en un nuevo ser mucho más evolucionado. Él no lo recuerda, pero fue enviado por el Sagrado Tribunal del Volcán de las piedras espejo para ser un reencantador de la esfera celeste y alentar a la huestes del lado luminoso. Su memoria no registra ese dato porque - antes de cruzar el umbral- se le dio a beber de las aguas del Olvido.

En esta noche de Año Nuevo para el pueblo originario de Aguatemu, en la cual se anuncia que la vida renace en esta parte del planeta y se escucha la voz de la tierra en el sonido sagrado del tambor de la Chamán en trance, este joven que aún no cumple la mayoría de edad se siente un pez inquieto en un mar de interrogantes. Está enfrentando una dura prueba en su búsqueda de la sabiduría y la trascendencia. Pero tiene un poder inmenso que de a poco ha ido descubriendo... su elemento es el agua (los astros lo marcaron así al nacer) y su mejor arma es una sonrisa inmensamente cándida. Hasta hace unos días usaba el gorro de duende que le fue regalado por el hada tejedora antes de su viaje, pero ahora ese gorro se ha transformado en una corona de luz que le da toda la protección que un Príncipe de su estirpe debe tener durante todo el tiempo que permanezca en su misión como Reencantador de la esfera.

Cómo aún no acaba de comprender del todo la dimensión de su hazaña, se encuentra enredado en sus propias emociones y sufre. Para amainar esa tormenta interna consume desde hace varias semanas pastillas de somna, un concentrado químico que ingresa a su organismo para llevarlo al mundo de los sueños o para calmar la ansiedad de saber que hay más allá, pues a ratos sus impulsos se vuelven peligrosos. No obstante, este Príncipe luminoso sabe que si las energías del cosmos se confabulan para que su camino sea más claro, hay un ingrediente que resulta ser clave en la pócima del existir: el Amor, que no siempre es suficiente siente él... a veces no alcanza con el Amor disponible y se necesita más. Esa es parte de su misión.

Lo ha confesado en el bosque de los susurros: "Me obsesiona la vida, me obsesiona buscarle el propósito a las cosas y cumplirlas. Me obsesiono por no ser humano, me aterra el ser normal; soy anormalmente bizarro y eso me agrada. Gracias a la vida, que me ha dado tanto. Irónica frase de la maestra, tal vez se refería a las circunstancias difíciles, porque de esas sí que nos ha dado. La vida me obsesiona; descubrirla, hallarla, encontrar una verdad, un camino. Camino, verdad y vida". Así de intenso y sensible es este Príncipe que tiene una mirada capaz de adormecer los mares y un caudal de energía que emerge de su pecho como carbones encendidos o lava incandescente invadiéndolo todo.

Casi nadie lo sabe, pero cuenta con dos aliados fundamentales que lo acompañan en la aventura: Un elefante volador y un conejo extraterrestre llamado "Pato". El primero lo transporta por la esfera celeste pero también es capaz de cruzar portales y umbrales para llevarlo más allá en el vuelo ingresando a dimensiones desconocidas que se van abriendo a medida que avanza por caminos divergentes, convergentes y paralelos. Y el segundo es un conejo refugiado que escapó a una de las más crueles y brutales guerras extraterrestres sufridas en Tuzole, un planeta de la galaxia adyacente, habitado por conejos y caballos siempre en disputa por el puesto de autoridad; este conejo llamado Pato es un héroe porque en esa guerra fue el único capaz de vencer al Gran Caballo de Fuego cayendo con él a un agujero negro que lo succionó despertando finalmente en la tierra y - por esos juegos inexplicables del Destino- llegó a manos del Príncipe guerrero como un regalo de cumpleaños.

Mientras le pregunta al viento milenario, el Príncipe de la sonrisa poderosa ha sido envuelto por las fuerzas de la luz que le ayudaran a recorrer por las tinieblas que lo acechan especialmente en esta noche larga, la más larga de todas en el año en esta parte del planeta. Se han abierto todas las puertas dimensionales y él luce inmensamente atractivo, por eso es protegido por la energía luminosa que emana del fuego. Y está inquieto porque se ha activado en él la conciencia tribal, que crea nuestra percepción, que nos crea a nosotros mismos... siente la fiesta que las hadas tienen el bosque circular allá en la Isla Flotante de Ayliñ, casi puede escuchar las risas de los duendes y los gnomos; mira el cielo como intentando ver en allí una vez más a los pájaros cometas danzando como fuegos de artificio... su lucha está en su interior; ha comenzado a abrirsese como el aire y siente como el mundo fluye en nostros como el viento milenario forma parte del aire. Ya no tiene fronteras y está comenzando a entender que somos todo lo que experimentamos, sabemos, sentimos... y que ello entra en interacción con todo haciéndonos pertenecer a la tierra entera.

Y el ritual se ha cumplido en la Verbena de San Juan... rumbo al mar para bañarse bajo la luna iban doce jóvenes en el otro hemisferio y antes de llegar han muerto todos arrollados por un tren fantasma que lugareños aseguran nunca antes haber visto, ello ha ocurrido para darle más vida y energía a este Príncipe adolescente, ahora demasiado bello y imponente.


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