Estamos condenados a un PRESENTE que es ETERNO...

El único tiempo posible es AQUÍ y AHORA...
No hay otra oportunidad...
Hay que vivir intensamente porque no habrá un después.

lunes, 21 de junio de 2010

Traje de Humano


Me pongo el traje de humano y me cuestiono en torno a su real dimensión... qué significa este envase? es acaso una jaula, una cárcel o una oportunidad?... me hace sufrir, me enreda, me lleva a los límites y casi sin darme cuenta me nubla el horizonte a ratos... como que prefiero cerrar los ojos y quedarme inmóvil esperando que se agote la jornada para poder abandonarlo de nuevo y ser libre otra vez... y luego reflexiono que - si lo pienso bien- este envase es el vehículo que me permite recorrer y moverme en esta realidad tridimensional... con este envase que tortura puedo asir la realidad, aprehenderla, hacerla mía y llenarme de un contenido muy particular, que es lo único que me llevaré cuando me vaya de acá: una maleta cargada de vivencias.

De niño el envase de cachorro humano me jugaba malas pasadas; inventaba cada mundo que a menudo terminaba lastimándolo... por un tiempo - por ejemplo- juraba que todos los humanos podían volar, que esa capacidad se había ido perdiendo pero que se podía recuperar practicando, para ello arme todo un cosmos en el techo de mi casa, pasaba allí horas leyendo en silencio o simplemente tendido sobre el zinc viendo pasar nubes-cordero, nubes-elefantes, nubes-perros, nubes-autos y un montón de nubes más... un día incluso vi en el cielo a un señor que las barría con escoba de paja como si fuesen polvo y la nubes lucían luego como una alfombra disparada al horizonte... y para bajar del techo nada mejor que practicar el vuelo!... nunca pude elevarme muchos centímetros por lo que desarrollé una estrategia de caida al patio y nunca me pasó nada... soy un Mutante total desde siempre!

Otras veces aprovechaba el envase para subirme hasta la parte más elevada en la copa de los árboles, era para mí un placer sentarme allí y mecerme con el viento.... escuchaba así los ecos del tiempo, era música que sonaba entre el follaje. Más de una vez bajé sin darme cuenta quebrando ramas con mi caida, aterrizando siempre asustado pero entero. No faltó la oportunidad en que el traje de cachorro humano se dañó haciéndome sentir dolor arrancándome eso que llaman lágrimas, como aquella vez en la playa, mientras el sonido del mar se aunaba con nuestras voces y risas mientras jugaba; corría despreocupado por la arena cuando pisé un trozo de madera que tenía un enorme clavo, el cual entró completo en la planta del pie dejando el madero apegado a mi piel... el dolor fue supremo y el sonido al sacarlo (lo hizo un tio) fue similar al que se escucha al descorchar una botella. Historias como esa tengo varias!

Lo cierto es que hay algo que nos hace ser mucho más que un simple envase... es aquello que se desprende de estas formas humanas cada día al cerrar los ojos en la noche y abandonarnos al sueño... lo he tenido muy claro siempre, tal vez por eso hoy - que sufro con este envase- sé que llegará el momento en el cual lo esencial que hay en mí se libere para siempre y volaré, por fin podré hacerlo...

No hay comentarios: