
Es curioso... yo también caminé en soledad por esas mismas calles sin nombre que tu recorres hoy... en más de una oportunidad hundí mi mirada en ese mar que tenía al frente, permitiendo que mi alma se liberara en silencio y que mi corazón se expresara diciéndole a mis ojos que lloraran por él... me hice uno con el viento en remolino, me fundí con la lluvia y dejé que el frío dialogara con el vacío... caminé muchas veces viendo las luces dibujadas en el agua y sintiendo la noche como un manto cubriendo mi espalda... Por eso, mientras me hablabas hoy - con la voz entrecortada por tu llanto de niño-hombre- podía sentir perfectamente ese mismo aroma salino y escuchar el sonido inconfundible de las olas rompiendo en las rocas... era tu voz un caudal de emoción desatada, era tu alma un cosmos revolucionado con planetas en choque, el pecho abierto y el corazón a la intemperie... quise abrazarte de inmediato para calmar esa tormenta que tenías dentro, correr por la costanera contra el tiempo, recorrer la ciudad en un segundo hasta llegar al lugar en el que te encontrabas detenido hablándome a la distancia, para estar contigo en el momento preciso de ese llanto, ayudándote a convertir cada lágrima en una estrella que te sonriera cuando la conversación hubiese terminado...
Al enredarme con tu rostro de Adonis la primera vez, de inmediato descubrí en tu mirada que tenías pena en el alma y pude darme cuenta que haz sentido en la piel la incomprensión... no es fácil crecer y avanzar en la vida!... más aún si se trata de un joven como tu que genera pasiones y desata los celos, tal cual le ocurrió al dios griego hijo de Mirra, personaje mitológico del que se enamoraron Afrodita, la diosa del amor, y Perséfone, la diosa de los infiernos...
A menudo todo el mundo te dice lo que tienes que hacer... y el plan parece ser siempre el mismo para todos: buscar una pareja hermosa, casarte, tener hijos, trabajar 8 horas diarias para mantenerlos, hasta que ellos repliquen lo mismo que has hecho tú... y te obligas a cumplir ese designio!... si te cuesta o no puedes los mismos que pregonan el "Plan Perfecto" te cuestionan, te enjuician e incluso te llegan a castigar... algo de eso se traslucía en tu semblante esa noche en que nuestros caminos se cruzaron.
Comencé a observarte en silencio, sólo para intentar descubrir y entender mejor el universo que sostiene tu mundo interno... amigos en común me llevaron a intuir claramente que había un tema trascendental que nos unía, reconozco que eso ejercía un especial magnetismo para mí... y, cómo si fuera una señal en el cielo, un día dijiste que estabas en esa ciudad que hoy recuerdo con nostalgia por lo potente de mi experiencia allí... con la sola diferencia que tú aclarabas que no eras muy feliz, que no te acostumbrabas, que te sentías solo y con ganas de volver... por eso me atreví a hablar, pues lo que intuía era ya concreto y real.
Tal como Adonis, estabas sintiéndote encerrado en una caja y con ganas de escapar de allí. Intenté regalarte algo de la felicidad que a mí me había entregado esa formidable ciudad con 4 mil años de antigüedad, invitándote a que la vieras con otros ojos y a que salieras a conquistarla sintiéndote un superhéroe entre esas calles y con el Mediterráneo a los pies... te imagino como un viajero del tiempo, cruzando umbrales y épocas; observando el poder de Hércules, cuando recorría el Montjuic; entre ruinas de épocas romanas; escuchando los ecos de una invasión musulmana; perdido y maravillado en un Barrio Gótico; alucinando con una casa ondulada con una cruz de cuatro brazos en el techo... o caminando por un bosque de pilares de concreto con un follaje de alambres, o bien maravillado con una lagartija gigante cubierta de azulejos...
Hoy danzamos con palabras y nos acercamos sin tocarnos, ofreciendo al otro esa mano amiga que tanto se necesita cuando el camino se enreda y se pone cuesta arriba... pero, como Adonis, vivirás siempre entre la oscuridad y la luz, tu vida oscilará entre la lluvia y el sol... un tiempo recluido en el infierno y otro disfrutando los agradables colores de las flores que se abrirán especialmente para tí... pero está escrito que no eres de nadie, que el tiempo que más disfrutas es el que logras estando solo a merced del aire, recorriendo libre las calles que quieras; sabiendo que tu ciclo es el ya descrito: Otoño, invierno, primavera, verano... y ahora habrá motivos en cada una de tus estaciones que te mantendrán de pie y luchando: Llega tu hijo para llenar de dulzura todos tus momentos; y tienes también un amigo, que te escribe y que te quiere ver sonriendo... Debes continuar adelante, avanzando tranquilo, rumbo al infinito... ya lo sabes, por cada lágrima derramada una estrella brillará y sonreirá contigo. Eres un bendecido del Señor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario