
Antes de darme cuenta que era un Mutante, caminaba por la vida en esta esfera celeste creyendo que era uno más, cualquiera, perdido en la orda de animales adocenados, atrapados en su gran mayoría por los tentáculos poderosos del inmovilismo creativo. Sin embargo, desde pequeño sentí que no pertenecía, que algo había en mí que me hacía completamente diferente al resto...
Por mucho tiempo tuve miedo, terror incluso, y era castigado por los adultos humanos que me rodeaban de manera frecuente, variaban las torturas de acuerdo al estado anímico y de la magnitud de lo que ellos consideraban era mi delito. Algunas veces era azotado con varillas que obtenían quebrando la rama de un árbol, en otras oportunidades servía como herramienta un cinturón de cuero con el que marcaban mi cuerpo frágil; en una ocasión, por jugar sobre la cama imaginando que era un artista sobre un escenario, fui golpeado severamente con un cable que servía para conectar una plancha a la electricidad, las ronchas gigantes en mis pequeñas piernas ardían como quemaduras en mi alma... pero lo que más aterraba era sin duda la oscuridad, ese resultaba ser el peor de mis castigos. Me resistía, gritaba desesperado, pero me arrastraban a la fuerza - y con odio incluso- hasta lanzarme al interior de un cuarto sin luz y cerrando herméticamente la puerta. Allí lloraba por no entender la reacción de esos adultos. Me derrumbaba en el suelo, sentado contra la pared, esperando a que los monstruos que allí habitaban llegaran para hacer una fiesta conmigo, llevando mi pánico al límite azuzados por quienes en esos momentos eran mis captores (que en lo cotidiano se me presentaban como mi familia)... en la oscuridad mi imaginación se desataba, durante mucho tiempo incluso no podía dormir si no tenía la luz de mi cuartoy del patio encendidas, pues si me despertaba por medianoche y no veía nada me aterraba reventando en llanto.
A medida que iba creciendo mi desadaptación o "anormalidad" comenzó a ser una inquietud permanente en mí... yo intentaba responder con todo a las reglas socialmente establecidas: comía con servicio sentado a la mesa, era un excelente alumno, tremendamente responsable, muy cariñoso pese a todo, solidario, y obviamente comencé a fijarme en hembras porque eso es lo que hacen los machos para procrearse, lo dicen a cada rato las revistas, los diarios, la radio, la TV, se debe encontrar una hembra hermosa, casarse, tener hijos y ser felices para toda la vida!... No obstante, en ese período humano que llaman "Adolescencia" mi anormalidad empezó a darme señales muy claras... hojeaba folletos de multitiendas y me quedaba pegado en la imágenes de las chicas en ropa interior... seguía hojeando y me volvía a ocurrir exactamente lo mismo con los chicos en prendas similares... algo me pasaba y no sabía bien qué era?
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